miércoles, 20 de junio de 2018

He aprendido…

Escrito por Andy Rooney, un hombre con el don de decir mucho con pocas muy pocas palabras.
Rooney ya falleció, pero solía estar en show de TV 60 Minutos de la CBS.
He aprendido… Que el mejor salón de clases en el mundo está en los pies de personas de avanzada edad.
He aprendido… Que cuando estás enamorado, se demuestra.
He aprendido… Que con que una persona me diga “Me alegraste el día” me alegra el día.
He aprendido… Que tener un niño que duerme en tus brazos es uno de los sentimientos mas pacíficos en el mundo.
He aprendido… Que ser amable es más importante que tener la razón.
He aprendido… Que nunca debes decir “No” al regalo de un niño.
He aprendido…Que siempre puedo orar por una persona cuando no tengo la fuerza para ayudarla de cualquier otra forma.
He aprendido… Que no importa que tan serio te pide la vida que seas, todos necesitamos un amigo con el cual payasear.
He aprendido… Que algunas veces todo lo que una persona necesita es una mano de la cual sostenerse y un corazón para entender.
He aprendido… Que la vida es como un rollo de papel de baño. Entre más se acerca al final, más rápido se va.
He aprendido… Que el dinero no compra la clase.
He aprendido… Que son esas pequeñas y diarias cosas que pasan las que hacen la vida espectacular.
He aprendido… Que bajo todo caparazón o coraza dura se encuentra alguien que quiere ser apreciado y amado.
He aprendido… Que ignorar los hechos no cambia lo hechos.
He aprendido… Que cuando planeas vengarte de alguien, solo estás permitiendo que esa persona continúe lastimándote.
He aprendido… Que es el amor, y no el tiempo, el que cura las heridas.
He aprendido… Que la única manera para mí de crecer como persona es rodeándome de personas más listas que yo.
He aprendido… Que cada persona que conoces merece ser saludada con una sonrisa.
He aprendido… Que nadie es perfecto hasta que te enamoras de esa persona.
He aprendido… Que la vida es dura, pero yo soy más duro.
He aprendido… Que las oportunidades nunca se pierden, alguien más tomará aquellas que dejaste ir.
He aprendido… Que cuando albergas amargura, la felicidad atracará en otro lugar.
He aprendido… Que deseo haberle dicho a Mamá que la amaba una vez más antes de que falleciera.
He aprendido… Que uno debe mantener sus palabras suaves y tiernas, porque mañana quizás tendrá que comérselas.
He aprendido… Que una sonrisa es una manera gratuita de mejorar tu apariencia.
He aprendido… Que cuando tu nieto recién nacido sostiene tu dedo pequeño con su pequeño puño, estás enganchado de por vida.
He aprendido… Que todos quieren vivir en la cima de la montaña, pero toda la felicidad y crecimiento ocurre mientras la estás escalando.
He aprendido… Entre menos tiempo tengo para trabajar, más cosas hago.

Yo quisiera ser civilizado como los animales

Yo quisiera poder aplacar una fiera terrible. Yo quisiera poder transformar tanta cosa imposible. Yo pudiera decir tantas cosas que pudieran hacerme sentir bien conmigo. Yo pudiera poder abrazar mi mayor enemigo. Yo quisiera no ver tantas nubes oscuras arriba, navegar sin hallar tantas manchas de aceite en los mares; y ballenas desapareciendo por falta de escrúpulos comerciales. Yo quisiera ser civilizado como los animales. Yo quisiera no ver  tanto verde en la tierra muriendo y en las aguas del río los peces desapareciendo. Yo quisiera gritar que ese tal oro negro, no es mas que un negro veneno ya sabemos que por todo eso vivimos ya menos. Yo no puedo aceptar ciertas cosas que ya no comprendo, el comercio de armas de guerra de muertes viviendo. Yo quisiera hablar de alegría en vez de tristeza, mas no soy capaz. Yo quisiera ser civilizado como los animales. Yo no estoy contra el progreso si existiera un buen consenso, errores no corrigen otros eso es lo que pienso.

lunes, 12 de febrero de 2018

my historia en honda


Jesus Dueñas, an avid environmentalist and an equipment services team leader at the Honda Anna Engine Plant in Ohio, is the latest subject of the What Makes a Honda is Who Makes a Honda video series.
https://youtu.be/GXuC-9wWReo

lunes, 15 de enero de 2018

No todo es Falsedad

No todo es falsedad, cuando tu mama te dise te quiero no es falsedad, cuando tus hijos te dicen te quiero no es falsedad, cuando tu misma te dices a ti yo me quiero, no es falsedad, la vida es hermosa pero esta llena de falsedad.
Jesus Dueñas Munguia
enero 16 del 2018

lunes, 12 de junio de 2017

Please just let me breathe, Jesus Dueñas Munguia

I know I can't take anything with me but I hope I can hold onto my memories.
There are shapes in the patterns on the wall. I don't see people any more at all. My biggest weakness has become focussing on my weaknesses. Wisdom is a door with a key that's been lost in brokenness. Fractured the skeletons of who we were to build hopefulness.
I'm begging on my knees, please just let me breathe.
The doctor needs to sleep, please just let me breathe.
God if you're listening I’ll find my peace with what I see, please just let me breathe.
Hope is the window with the small breeze oxygen bleeding on to walls of release. Love is growing together until we know enough to not want to know each other at all. Where one is void, another is fulfilling hate and hope hidden in our humble beginnings. This has been the death bed of who I was.
I'm begging on my knees, please just let me breathe.
The doctor needs to sleep, please just let me breathe.
God if you're listening I’ll find my peace with what I see, please just let me breathe.
I let my mistakes define me, I let my closest friends refine me, I let my intake complete me, I let my own deathbed defeat me.
Please just let me breathe.
I let my mistakes define me, please just let me breathe.
I let my closest friends refine me, please just let me breathe.
I let my intake complete me, please just set me free.
I let my own deathbed defeat me, please just set me free.

viernes, 9 de junio de 2017

miércoles, 10 de mayo de 2017

El oro azteca y sus conexiones con el poder, la fertilidad agrícola, la guerra y la muerte Jesus Dueñas Munguia

El oro azteca y sus conexiones con el poder, la
fertilidad agrícola, la guerra y la muerte

Jesus Dueñas Munguia

Link.

https://www.researchgate.net/publication/37807937_El_oro_azteca_y_sus_conexiones_con_el_poder_la_fertilidad_agricola_la_guerra_y_la_muerte

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CITATIONS

1 author:

Elizabeth Baquedano
University College London

EL ORO AZTECA Y SUS CONEXIONES CON EL PODER, LA FERTILIDAD AGRÍCOLA, LA GUERRA Y LA MUERTE*
Introducción
La mayoría de los cronistas mexicanos y españoles del siglo XVI, que nos dejaron testimonio escrito de las costumbres de los mexicas, des- cribieron cómo las joyas de oro fueron usadas de diversas maneras, no sólo en la vestimenta y tocados del tlahtoani, sino en las represen- taciones de varias deidades.1
En un detallado estudio, tanto de los códices prehispánicos como los de la Colonia, la autora ha observado cómo el uso del oro parece estar asociado a deidades agrícolas, pero no exclusivamente. El ám- bito en el que se usa comprende, por lo general, un determinado nú- mero de pequeños objetos tales como: narigueras, pendientes, pulseras, bezotes, cascabeles y broches para la ropa.
Además, en los códices, se encuentran un gran número de ilustra- ciones de bultos mortuorios de individuos de la élite, adornados con cascabeles de oro (figura 1). También aparecen imágenes de dichos bultos representando a los tlahtoque difuntos, como es el caso del có- dice Telleriano-Remensis. Por lo tanto, parte del oro mexica represen- tado, parece estar asociado con gobernantes y guerreros en contextos funerarios.
Una valiosa información arqueológica proviene del más impor- tante recinto religioso de los aztecas: el Templo Mayor. Las excava- ciones de este templo, han revelado cómo el oro se depositaba en ofrendas y urnas funerarias. Estas ofrendas estaban distribuidas del lado del templo de Huitzilopochtli (lado sur). Algunas contenían res- tos de individuos incinerados, así como varios objetos y piezas de oro.
* Traducido del inglés por Cristina Márquez y Elizabeth Baquedano.
1 A lo largo del texto, mencionaré principalmente las siguientes fuentes escritas: Sahagún, Durán, Díaz del Castillo e Ixtlilxóchitl; así como los códices del Grupo Borgia, el Códice Borbónico y el Códice Mendoza.
ELIZABETH BAQUEDANO
a Miguel León-Portilla
360 ELIZABETH BAQUEDANO
Por el contrario, en el lado dedicado a Tláloc (norte), no se encontró casi ninguna ofrenda que tuviera objetos de este metal. Esta diferen- cia, parece confirmar que el oro también estaba asociado con Huitzilopochtli y por tanto con el culto solar. El concepto de fertili- dad se encuentra también explícito, pues en las ofrendas del Templo Mayor, el oro y las piedras verdes se encontraron juntas.
Dos son principalmente los dioses asociados con el oro: Huitzi- lopochtli y Xipe Tótec, la iconografía de los objetos también trata de guerra (como por ejemplo, los escudos), o una combinación de am- bos como la representación de Huitzilopochtli, con su escudo y su bas- tón serpentiforme, Xiuhcóatl o Serpiente de Fuego. Sin embargo un menor número de representaciones parece estar asociado a la agri- cultura. El motivo iconográfico más común es la serpiente, tanto en pendientes, como en anillos, bezotes o cuentas.
Debemos añadir que la serpiente es símbolo tanto de la agricultura como de la guerra. Como símbolo agrícola, el color amarillo del oro y el de algunas especies de serpiente (como la Coralis enydris), han sido aso- ciadas a las mazorcas de maíz. Algunas de ellas son verdes, otras amari- llas y otras de color tierra. La serpiente simboliza regeneración, ya que cambia su piel, y reaparece fresca y con una nueva piel. Además, estos reptiles sirvieron como metáforas para representar el cosmos y como guardianes de los espacios sagrados.2 El recinto sagrado del Templo Ma- yor estaba rodeado por un muro decorado con serpientes (coatepantli).
Xipe Tótec: la asociación entre oro y agricultura
El dios patrón de los orfebres era Xipe Tótec (Nuestro señor el deso- llado) (figura 2). En náhuatl el oro o teocuítlatl, significa literalmente: excremento de los dioses. La presencia de este dorado mineral se ma- nifiesta en la madre tierra, pues los metales son extraídos de la tierra y por lo tanto, de los dioses. El culto a Xipe fue introducido al Alti- plano Central por los huastecos. A menudo este dios se representaba vestido con la piel de un humano que había sido desollado, como sím- bolo de la nueva vegetación que reviste la tierra cada primavera. Esta piel al secarse adquiría un color dorado, por lo que Xipe, no sólo era el dios de los orfebres sino también el dios de la renovación de la pri- mavera, de la vegetación y por lo tanto, estaba asociado con la agri- cultura y la fertilidad.3 Sin embargo, es posible trazar conexiones específicas entre Xipe Tótec, la primavera y la guerra.
2 Benson, Birds and Beast of Ancient Latin America. 3 Baquedano, Aztec death sculpture.
EL ORO AZTECA Y SUS CONEXIONES CON EL PODER 361
Xipe Tótec era un dios de la fertilidad. Sus ritos, durante el fes- tival de tlacaxipeualiztli anunciaba la llegada de la primavera. Se rea- lizaban sacrificios gladiatorios en su honor: los prisioneros más valientes, antes de ser sacrificados, eran armados con bastones de ma- dera cubiertos de plumas, se les ataba a una piedra y fingían una ba- talla contra los bien armados guerreros mexicas. Las víctimas eran desolladas y los que personificaban al dios, probablemente sacerdo- tes ––las fuentes escritas no son claras en este sentido––, se vestían con la piel del sacrificado. El cambio de piel simbolizaba los cambios de estación. Por lo tanto, me atrevería a afirmar que la piel de las víctimas del festival de tlacaxipeualiztli representaba la nueva vegeta- ción, la cual rompe la capa de “piel” muerta de la tierra con la que los campos se cubren al comenzar la temporada de lluvias (la piel se abre y cae para descubrir la nueva vida que se encuentra debajo). La noción de fertilidad y regeneración queda de este modo evidente.
La transformación de las estaciones del año fue simbólicamente representada por el mismo tlahtoani mexica. Umberger4 ha señalado que los tlahtoque aztecas iban a la guerra vestidos como Xipe, esto es, ataviados con un traje de piel desollada.
La ofrenda 34 del Templo Mayor, a la que me referiré posterior- mente, contenía restos humanos incinerados, posiblemente de un gue- rrero, la ofrenda se componía de un cascabel de oro, piedras verdes y una máscara de Xipe. Este descubrimiento es uno de los pocos en los que todas sus características están relacionadas con el culto de Xipe Tótec: fertilidad, guerra y regeneración. Este descubrimiento fue in- cluso más significativo al ser colocado en el templo de Huitzilopochtli, el dios de la guerra y del sol.
Garibay sustentaba que originalmente Xipe era un dios fálico,5 sin dejar de mantener una estrecha relación con la fertilidad y con el sol, también estaba asociado tanto con la fertilidad humana como con la de la agricultura. El color del oro estaba relacionado con la vege- tación, el maíz y el sol.
Chicauaztlis
El atributo principal de Xipe Tótec era el chicauaztli o sonaja (figura 3), hecho, a menudo, de metal con sonajas o cascabeles. Este instru- mento se tocaba en varios ritos agrícolas, en muchas zonas de Mesoa-
4 Aztec sculptures, Hieroglyphs and History.
5 Garibay, Sahagún, Veinte himnos sacros de los Nahuas.
362 ELIZABETH BAQUEDANO
mérica. Los tlahtoque y miembros de la clase alta llevaban cascabeles en sus atuendos. Hosler ha observado cómo estos cascabeles podrían ha- ber servido para proteger simbólicamente a los guerreros durante el combate: “Igualmente podrían haber sido utilizados para diferenciar estatus o simplemente como elementos puramente decorativos”.6
Los tlahtoque eran enterrados con varias cosas, incluyendo casca- beles. Éstos, junto con otros objetos decorativos de oro, formaban par- te de la indumentaria de la élite. Sahagún describió que cuando un tlahtoani azteca se preparaba para bailar, se adornaba con cascabeles de oro y sonaba una sonaja del mismo metal en forma de calabaza.7
Como ya hemos visto los cascabeles eran adornos importantes para los guerreros. Las fuentes documentales tienen infinidad de re- ferencias de cómo los guerreros se adornaban ricamente con ellos. Las esculturas aztecas lo testifican. En el Museo de Antropología se encuentra la escultura de un guerrero sentado sobre una plataforma de cráneos adornado con elaboradas joyas y llevando en sus panto- rrillas una banda de cascabeles. Es muy probable que se trate de la representación de un guerrero triunfante. (Figura 4).
La mayor solemnidad del éxito militar se celebraba en el festival de tlacaxipeualiztli, en donde los guerreros que habían hecho prisio- neros en la guerra, y cuyos cautivos habían sido elegidos para el sa- crificio gladiatorio, se les daban insignias especiales por sus méritos, entre ellos un escudo y una sonaja o chicauaztli. Se puede decir que los conceptos de agricultura y guerra estaban siempre unidos en el México azteca.
Docenas de chicauaztlis fueron encontrados en las excavaciones del Templo Mayor. El chicauaztli era un instrumento mágico que ayu- daba a producir abundancia de plantas y comida. Las fuentes etno- históricas mencionan que los instrumentos que tenían cascabeles o sonajas se tocaban en los ritos a Tláloc para producir la lluvia y los relámpagos.
Las deidades que con más frecuencia llevan cascabeles, son prin- cipalmente: Tláloc, Xipe Tótec, y Quetzalcóatl8 y representan a la agricultura a la vida y a la regeneración.
El contenido de las ofrendas ha confirmado que los chicauaztlis generalmente se encontraban con imágenes de Tláloc, y con objetos o animales relacionados con el agua.
6 Hosler, The Sound and Colours of Power.
7 Sahagún, Florentine Codex, libro 8, p. 27-28. 8 Hosler, op. cit.
EL ORO AZTECA Y SUS CONEXIONES CON EL PODER 363
Huixtocíhuatl (la diosa de la sal)
El sonido de los cascabeles que se colocaban alrededor de los tobillos jugaba un papel importante en las ceremonias religiosas dedicadas a deidades femeninas. Sahagún describe a la personificación de Huix- tocíhuatl, hermana mayor de los dioses de la lluvia (o diosa de la sal) del siguiente modo: “Tenía en las gargantas de los pies atados casca- beles de oro, o caracolitos blancos, estaban ingeridos en una tira de cuero de tigre; cuando andaba hacía gran sonido”.9
Los cascabeles se utilizaron como motivos iconográficos específi- cos. Por ejemplo, Coyolxauhqui “La de los cascabeles de oro” (figura 5), la diosa mexica lunar y hermana de Huitzilopochtli derrotada en combate, se decoraba sus mejillas con cascabeles (coyolli). Éstos esta- ban esculpidos en bajorrelieve con el símbolo que representaba el oro, consistente en un motivo cruciforme con cuatro círculos incisos en la parte superior del disco.
Antecedentes iconográficos al estilo del oro mexica, iconografía del estilo Mixteca-Puebla
Según Nicholson la región de la Mixteca-Puebla posee un estilo pro- pio.10 El mejor ejemplo se encuentra en el Códice Borgia, con las si- guientes características iconográficas: precisión casi geométrica, y símbolos estereotipados; símbolos altamente individualizados como son: el disco solar y lunar, cráneos y esqueletos, jade y chalchíhuitl, agua, fuego y llamas, corazón, escudos, flechas y estandartes, plumo- nes, flores, grecas escalonadas y un caracol cortado, ehecailocózcatl. Aun- que Nicholson ha incluido muchos más símbolos en su lista, menciono solamente aquellos que aparecen en la orfebrería, algunos de estos símbolos se encuentran en los objetos citados en este texto.
Por mencionar algunos ejemplos citaremos: el símbolo de jade usa- do en la máscara de plata de Xipe encontrada en el Templo Mayor; el escudo y el macuahuitl del guerrero del Museo Británico; y los plu- mones en el colgante de Cleveland.
Por lo tanto, esta tradición sureña, continuó con pocos cambios, influyendo la formación de la nueva síntesis iconográfica en los mexicas. Puesto que la región de la Mixteca-Puebla es grande, no hay
9 Sahagún, Florentine Codex, libro 2, p. 92. 10 Nicholson, The Mixteca-Puebla concept.
364 ELIZABETH BAQUEDANO
ningún motivo para pensar que todas las piezas de metal fueron he- chas en una misma zona o por un sólo grupo étnico.
El Estilo internacional del sur de México
Warwick Bray ha señalado que existe solamente un estilo de orfebre- ría en el sur de México, al cual denominó “Estilo internacional del sur de México”.11 Aplicó este concepto a las joyas de metal de alta calidad que pertenecían a la élite. Bray está de acuerdo con Robertson al decir que el estilo de la Mixteca-Puebla es, ante todo, el “Estilo internacional del sur de Mesoamérica”.12
Bray elaboró un patrón de distribución de estos objetos de me- tal, incluyendo piezas importadas cuyo grupo incluye los estados de Oaxaca, Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Hidalgo, Chiapas, Yucatán, Gua- temala, Guerrero y la actual ciudad de México. El periodo que abar- ca es el periodo Postclásico, de 900 a 1519 d.C.
La metalurgia en el valle de México
Los orfebres de Azcapotzalco eran los más famosos de la cuenca de México. Bernal Díaz del Castillo, menciona esta ciudad por su abun- dancia de orfebres y plateros.13 También había joyeros residentes en el palacio de Moctezuma en Tenochtitlan. Warwick Bray sostiene que: “la evidencia sugiere que los ornamentos del Estilo internacional del sur de México no eran solamente usados en el valle de México, sino que también se fabricaban allí”.14
Los orfebres que trabajaban el oro, teocuitlahuaque estaban divi- didos en dos clases: los batidores y los fundidores. Los metales más importantes que trabajaban los antiguos mexicanos eran el cobre o tepuztli, la plata o iztac teocuitlatl y el oro o cuztic teocuítlatl. Las dife- rentes técnicas de los orfebres están extensamente descritas e ilustra- das por Bernardino de Sahagún en el Códice Florentino, en donde el fraile da una detallada descripción de los diferentes procesos de ma- nufactura.15
11 Bray, Fine metal Jewellery from Southern Mexico.
12 Robertson, “The Tulum murals: the international style of the late Post-Classic”.
13 Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, p. 169. 14 Bray, op. cit. Nota. del traductor: “all lines of evidence suggest that ornaments in
the South International Style were not only worn in the Basin of Mexico, but were also manufactured there”.
15 Sahagún, Florentine Codex, libro 10, p. 73-78.
EL ORO AZTECA Y SUS CONEXIONES CON EL PODER 365
Con la expansión del imperio mexica, el metal en bruto y el oro trabajado llegaron a ser elementos primordiales de los tres principa- les sectores de la economía: el tributo, el comercio encabezado por los pochtecas y el mercado.
El oro se usaba principalmente en la fabricación de joyas y ador- nos. Este metal no se da en la cuenca de México, y por lo tanto debía ser adquirido como parte del comercio o como tributo, principalmen- te de Oaxaca y de Tochtepec en el Golfo.
Los escasos objetos de oro que han sobrevivido, son joyas o re- presentaciones de deidades. Entre estos se encuentran: bezotes u or- namentos labiales (figura 6); orejeras, pendientes, anillos, cascabeles y cuentas. Una característica de los objetos de oro del centro de México, es que cuentan con partes movibles, tales como cascabeles que producen un sonido cuando se mueve el que los porta (figura 7). Algunos están manufacturados con elaboradas técnicas de vacia- do o falsa filigrana. A continuación se mencionarán algunos ejem- plos de dichas joyas.
El guerrero del Museo Británico
Esta figurilla de oro proviene de Tehuantepec, Oaxaca (figura 8) y es probablemente, una obra mixteca. Representa a una persona senta- da en un banco, que lleva un tocado de plumas, un máxtlatl (taparra- bo) y sandalias. Tiene los párpados casi cerrados y la boca abierta, lo que parece indicar que el guerrero está muerto. Sostiene en la mano derecha un átlatl (lanzadardos) con cabeza de serpiente, y en la iz- quierda un escudo, dos flechas y una bandera. En sus orejas lleva orejeras de caracol cortado y movibles (epcololli); en la barba lleva un elaborado bezote en forma de cabeza humana, de cuyo cuello cuel- gan tres cascabeles. Sus orejeras son características de Ehécatl- Quetzalcóatl, por lo que quizás este guerrero esté representando a este dios. La cabeza que adorna su pecho puede ser la cabeza decapi- tada de un cautivo de guerra. Después del sacrificio gladiatorio, era costumbre que aquellos que habían luchado, bailaran con las cabezas de sus cautivos, a este baile se le denominaba motzontecomaitotia; estas cabezas se consideraban trofeos de guerra. Quizás los cascabeles re- presentaran la sangre que goteaba de las cabezas decapitadas.
Según Sánchez-Young, se trata de una figurilla mixteca.16 Esta au- tora piensa que la iconografía de esta pieza es similar a la figurilla
16 Sánchez-Young, An Aztec Gold warrior figurine, p. 107.
366 ELIZABETH BAQUEDANO
del Museo de Arte de Cleveland. Sin embargo, Caso opinaba que el estilo de la pieza es zapoteco.17 Pero la pregunta sigue en pie, ¿existe un estilo zapoteco?
El colgante de oro del guerrero del Museo de Cleveland
Según Sánchez-Young, la figurilla del Museo de Cleveland (figura 9) es uno de los objetos de metal que pueden, sin lugar a duda, ser asig- nados como perteneciente al estilo azteca.18
Dicha autora piensa, a pesar de la opinión de Bray,19 que existe solamente un estilo de orfebrería reconocible en el sur de México. La figura de Cleveland se diferencia claramente del estilo mixteco o del “Estilo internacional del sur de México”. Continúa diciendo que este objeto posee importantes características que nos permiten ase- gurar que los aztecas poseían un estilo de orfebrería autónomo, y que éste estaba asociado a otras formas de arte azteca. Aunque esta ase- veración es correcta, como ya se dijo anteriormente, la iconografía proviene del estilo de la Mixteca-Puebla o del “Estilo internacional del sur de México”.
El colgante de Cleveland representa a un guerrero de pie, soste- niendo con una mano un átlatl adornado con una cabeza de serpien- te, y en la otra un escudo, dos dardos y una bandera. Lleva un tocado, un máxtlatl y sandalias. Está adornado con varios objetos de orfebre- ría: orejeras, una nariguera y un bezote, cascabeles y una pulsera. Pa- rece como si el artista hubiera querido copiar elementos de diversas deidades aztecas por ejemplo, están representados los plumones de águila, cuauhpilolli, de Mixcóatl. El escudo está decorado con borlas de plumas finas, tehuehuelli, característico de Huitzilopochtli, y la ban- dera de sacrificio también característica de este dios. Las orejeras cons- tan de elementos circulares, trapezoidales y triangulares (de turquesa) que se parecen a los de la diosa lunar, Coyolxauhqui. Todos estos ele- mentos parecen haber sido copiados del Códice Magliabechiano, folio 43 recto.
Además hay en la figurilla de Cleveland algunos elementos extra- ños, tales como el cascabel que cuelga del átlatl adornado con la cabe- za de serpiente, la cual podría tratarse de la serpiente de fuego (xiuhcóatl) de Huitzilopochtli; los cascabeles que cuelgan de su cintu-
17 Caso, Lapidary work, goldwork and copperwork from Oaxaca, p. 929. 18 Sánchez-Young, op. cit.
19 Bray, op. cit., p. 243.
EL ORO AZTECA Y SUS CONEXIONES CON EL PODER 367
rón; los glifos grabados con los que se adorna la espalda de la figura, o incluso la decoración del pelo. Al haz de flechas se le representaba en posición horizontal y no vertical. Añadiremos que, generalmente, este tipo de figurillas llevan tres o cuatro flechas y no dos como en este caso. Ante todas estas anomalías, uno no puede dejar de preguntarse, si no se trata de una falsificación.
Por otro lado, si la figurilla fuera azteca, y representara a un tlahtoani, hay elementos que coinciden con la descripción dada por Sahagún, cuando los gobernantes se ataviaban para bailar: “dos bor- las hechas de plumas ricas guarnecidas con oro, muy curiosas; traíanlas atadas a los cabellos de la coronilla de la cabeza”.20
Al igual que en la figurilla de Cleveland, a Huitzilopochtli se le representa con un bastón serpentiforme. Podría ser que esta figura tuviera la intención de representar un guerrero azteca, ataviado como Huitzilopochtli. Muy pocas esculturas han sobrevivido de este dios, y solamente existen unas cuantas representaciones de este númen en códices, siendo éstas de varios estilos. Si esta figurilla, como me incli- no a creer, representa a Huitzilopochtli, se trata entonces de una de las pocas imágenes encontradas en el corpus perteneciente al dios más importante de los mexicas. El penacho, el máxtlatl o vestimenta va- rían; pero los accesorios de Huitzilopochtli, como son el escudo, el átlatl, las flechas y la bandera de papel se encuentran en sus imágenes y están presentes en la figura de Cleveland.
Boone considera que, en contraste con la benigna descripción iconográfica dada por Durán y Pomar, sería más acertado coincidir con la descripción monstruosa y colosal de la estatua descrita por los conquistadores.21 La escultura de piedra tenía una máscara de oro con espejos en las órbitas oculares, un collar de oro de corazones, o de cráneos y corazones con un broche de cráneo y un cinturón decorado con una serpiente de oro recubierta con mosaico de piedras precio- sas. Boone menciona que los ornamentos que adornan a esta estatua no son los característicos de este dios. Añade que el oro era muy apre- ciado por los españoles, pero para los aztecas no tenía el valor que tenía el plumaje azul o verde del quetzal o de los pájaros tupí. La idea de que el oro no era tan apreciado como otros materiales, debe- ría ser mencionada con más cautela, pues este metal aparece en los contextos arqueológicos como intercambiable con jade o turquesa.
Las distintas descripciones dadas por los españoles respecto a Huitzilopochtli sugieren que no solamente existía una imagen sino
20 Sahagún, Florentine Codex, libro 8, capítulo IX, p. 27.
21 Boone, Incarnations of Aztec Supernatural: the Image of Huitzilopochtli in Mexico, p. 54.
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Figura 1. Bulto mortuorio adornado con cascabeles de oro. Códice Magliabechiano, f. 56r
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Figura 2. Xipe Tótec (según Eva Wilson), Museum für Völkerkunde, Basilea, Suiza
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Figura 3. Xipe Tótec. Códice Borgia, p. 49
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Figura 4. Escultura que representa a un guerrero mexica, no. inv. 156-11-3277. Museo Nacional de Antropología e Historia, México
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Figura 5. Coyolxauhqui. Diosa lunar, según Seler, v. III, p.138, Labyrinthos 1992. Museo Nacional de Antropología e Historia, no. inv. 10-252-739, México
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Figura 6. Bezote de águila, procedente de Oaxaca. Heye Foundation, Nueva York, no. 16/3446
Figura 8. Colgante de oro que representa a un tlahtoani. Museo Británico. Ethno no. + 7834. Londres
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Figura 7. Colgante con cascabeles movibles. Procedente de Oaxaca, Museo Nacional de Antropología e Historia, México
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Figura 9. Figurilla de guerrero (frente). Cortesía del Museo de Arte de Cleveland, No. 84.37, E.U.
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Figura 9. (Reverso)
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Figura 10. Escudo ceremonial de madera, Museo Británico, Ethno St. 397a. Londres, según Colin McEwan
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Figura 11. Átlatl. Museo Británico. Ethno no. 5226. Londres, según T. A. Joyce
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Figura 12. Retrato de Nezahualcóyotl, Códice Ixtlilxóchitl, f.106r
Figura 13. Colgante de oro. Colección del Museo Británico. Ethno no 1669. Londres, según Saville
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Figura 14. Anillo de oro. Museo Británico. Ethno no. 1914, 3-28.1. Londres
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Figura 15. Representación de Xiuhtecuhtli con oro Códice Borgia, p. 13
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Figura 16. Representación del dios Tepoztécatl, Códice Magliabechiano, f. 37
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Figura 17. Bulto mortuorio adornado con un collar de oro, Códice Magliabechiano, f. 55r
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Figura 18. Penacho de Moctezuma. Museum für Völkerkunde, Viena
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Figura 19. Collar de oro con caparazones de tortuga, Códice Kingsborough, parte 2, f. 216r
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Figura 20. Nariguera de oro en forma de mariposa, según, Seler, v. III, p. 167
Figura 21. Xochiquétzal adornada con nariguera de mariposa, Códice Telleriano-Remensis, f. 8r
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varias, o sea, que había distintas maneras de representar al dios. Pue- de ser que la figurilla de Cleveland represente una de las imágenes desconocidas de Huitzilopochtli. Sea lo que sea, en ausencia de una nueva fechación, usando otra técnica distinta a la empleada por el Museo de Cleveland (el método utilizado fue el de termoluminiscencia, produciendo la fecha de 1458 + 112 [d.C. 1346-1570]) no nos que- da más que especular ante tan enigmático objeto.
El tlahtoani ataviado para la guerra
Con objeto de comparar y contrastar las descripciones de los guerre- ros, así como los atavíos que les adornaban, cito la fuente escrita más completa sobre el material azteca: Bernardino de Sahagún. También con el objeto de contrastar las fuentes escritas, incorporaré en lo po- sible, algunos de los pocos ejemplos que se encuentran en museos.
Sahagún menciona que cuando el tlahtoani iba a la guerra, se ata- viaba ricamente con oro.22 El fraile hace una descripción muy intere- sante de los componentes de la indumentaria de los guerreros, la cual estaba profusamente adornada con oro. Comienza describiendo el pe- nacho y cómo el oro formaba parte de la decoración. El xicolli (traje guerrero) también estaba decorado con caracoles de oro y una rode- la con un círculo de oro por toda la orilla (figura 5). Los guerreros llevaban instrumentos musicales, especialmente el ocelot Tótec, hecho de piel de jaguar y decorado con oro. También usaban una nariguera con la imagen de media luna realizada en este metal. Las orejeras que les llegaban hasta los hombros tenían forma de mazorcas de maíz. Para señalar el principio de la batalla, soplaban un caracol marino. Tam- bién tenían banderillas hechas de oro, las cuales levantaban para in- dicar el comienzo de la guerra.
Los guerreros portaban estandartes redondos decorados con plu- mas y en el centro, la imagen del sol también en oro. Un motivo ico- nográfico común de la indumentaria guerrera era la mariposa, se usaba para decorar la parte posterior del xicolli, o traje de los gue- rreros. También se adornaban las orillas de los escudos así como el centro de éstos con mariposas de oro. A estos motivos iconográficos se les conocía como “llamas de oro de Itzpapálotl”. Estas mariposas así como sus dientes y sus garras, estaban finamente labradas y deco- radas con plumas de quetzal y oro. Según Aguilera, las mariposas sim- bolizan fuego porque el revolotear de sus alas es similar a las llamas.23
22 Sahagún, Florentine Codex, libro 8, capítulo XII . 23 Aguilera, Flora y Fauna en México.
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Otra decoración que llevaban los guerreros en la espalda era el xochiquetzalpapálotl que representaban cuernos también de oro. A la diosa Xochiquétzal se le representaba con una mariposa alrededor de la boca y una nariguera escalonada, llamada yacapapálotl. Huitzilo- pochtli tenía un pectoral en forma de mariposa, al igual que los atlantes en Tula que también llevan un pectoral en forma de maripo- sa estilizada.
Me parece especialmente interesante que la diosa de las flores y del mantenimiento comparta el mismo motivo iconográfico (maripo- sa) con los guerreros, quienes también traían el sustento a los dioses y al imperio, como ya ha sido probado para el caso de Teotihuacan por Janet Berlo.24 Xochiquétzal fue, según Báez, la acompañante de los guerreros solteros y la primera diosa en morir en la guerra.25
Escudos
A los tlahtoque se les enterraba con escudos y sonajas de oro. Hosler dice que a los gobernantes tarascos también se les enterraba con es- cudos y cascabeles de oro. En mi opinión, debía tratarse de una ca- racterística panmesoamericana, pues los cascabeles de oro igualmente se encontraron en el Templo Mayor junto con restos de esqueletos.
En el Museo Británico se encuentra la base de un escudo ceremo- nial (figura 10).26 En el centro están marcadas las principales divisio- nes del universo azteca. El centro del objeto representa la superficie de la tierra con una especie de disco solar. Estos rayos solares se les representa con incrustaciones, McEwan ha interpretado este escudo del siguiente modo:
Dividiendo el mundo en cuatro cuartos, cada uno contiene un carga- dor del cielo. La lectura vertical del escudo muestra una gran serpiente emergiendo de unas mandíbulas dentadas. Se enrosca sinuosamente al- rededor del tronco de un árbol coronado por unas ramas con flores. La habilidad de algunas serpientes constrictoras, de moverse libremente entre el agua, la tierra y las copas de los árboles, posiblemente explica su valor simbólico en la mitología mesoamericana como mediadora entre las diferentes capas verticales del cosmos. El tronco del árbol forma un axis-mundi que conecta el inframundo, la tierra y las esferas celestes. En la parte superior del escudo, se aprecia una máscara antropomorfa, vuel- ta hacia arriba, que implica que el árbol pudo haber sido utilizado como
24 Janet Berlo, Teotihuacan art abroad.
25 Báez Jorge, Los oficios de las diosas.
26 Carmichel, Turquoise Mosaic from Mexico.
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una metáfora del tlahtoani, quien deriva su autoridad sobre la tierra de las fuentes divinas del poder.
Este escudo estaba probablemente adornado con plumas resplan- decientes sujetas a los orificios de la circunferencia. Y se reservaba para ocasiones especiales, como insignia que indicaba el derecho de un ‘tlahtoani-guerrero’ a gobernar.27
Este escudo conserva todavía restos de hojas o láminas de oro, con el que estaba originalmente cubierto.
Átlatl
Átlatl es el nombre en náhuatl para los lanzadardos, una de la gran variedad de armas usadas por los mexicas (figura 11). El tan elabora- do y delicado grabado de la madera, así como “las hojas o láminas de oro” en esta pieza, sugiere que probablemente se usaba como bastón ceremonial. Solamente se conoce un grupo de 10 átlatl. Éste, del Mu- seo Británico es uno de los más bellos que se conocen. Otro ejemplo similar se encuentra en el Museo Nacional Prehistórico y Etnográfico Luigi Pigorini en Roma.
Máscaras mortuorias
Las máscaras de oro a menudo se hacían para colocarlas sobre el bul- to mortuorio del tlahtoani fallecido, como menciona Ixtlilxóchitl, al narrar la muerte de Tezozómoc. Su funeral, al igual que el de sus homólogos aztecas, se celebró con un elaborado ritual:
Y antes de esto, así como murió le lavaron el cuerpo muy bien, y des- pués le enjuagaron con agua de trébol y otras cosas olorosas para que
27 McEwan, Ancient Mexico in the Bristish Museum. Nota del traductor: “dividing the world into four quarters, in each of which stands a sky-bearer. A vertical reading of the design reveals a great serpent emerging from toothed jaws to coil sinuously around a tall tree crowned by flowering branches. The ability of snakes such as constrictors to move freely between water, earth and the forest canopy probably accounts for their symbolic role in Mesoamerican mythology as a mediator between the different vertical layers of the cosmos. The tree-trunk forms a ‘world-axis’ connecting the underworld, earthy and celestial spheres. At the top an upturned anthropomorphic mask implies that the tree may also be seen as a metaphor for the king, who derives his authority on earth from divine sources of power. The shield was probably adorned with brilliant feathers attached to the holes around its circumference and was reserved for use on special occasions as an emblem signalling the right of the ‘warrior-king’ to rule”.
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tomase aquel olor su cuerpo; y luego le pusieron sus vestiduras reales y las joyas de oro y piedras preciosas conforme se vestía los días de fiesta y en negocios públicos, cortándole ciertos cabellos de la coronilla, para que hubiese memoria de él, y metiéronle en la boca unas esmeraldas, y después le amortajaron, sobre todo esto, con diez y siete mantas reales muy finísimas y costosas con muchas perlas, dejándole sólo el rostro descubierto, y después le pusieron otra muy fina donde estaba el ídolo Tezcatlipuca retratado muy al natural; y después pusieron el cuerpo so- bre una estera sentado, y en el rostro con una máscara de turquesas muy al natural hecha conforme la fisionomía de su rostro. Esto no se usaba sino era con los monarcas de esta tierra; a los demás tlahtoani les po- nían una máscara de oro.28
Bezotes
Los ornamentos labiales o bezotes, se introducían en una hendidura o corte debajo del labio inferior, estos constituían un adorno impor- tante para los miembros de la clase alta.
Según Durán, la indumentaria ceremonial de los gobernantes de Texcoco incluía cascabeles de oro que se ponían en el tobillo.29 Sin embargo, en otros manuscritos aparecen con un ornamento de oro en la barba. En el famoso retrato del rey de Texcoco, proveniente del Códice Ixtlilxóchitl, Nezahualcóyotl está ataviado para la guerra, con un bezote de oro en forma de pájaro (figura 12).
Durán menciona que este tipo de adorno labial solamente podía ser usado por los reyes de Texcoco. Se sabe que a Nezahualcóyotl le gustaba mucho el oro; los cronistas españoles mencionan, como uno de sus aspectos más sobresalientes, que su palacio contaba en la gran sala capitular con un trono de oro con incrustaciones de turquesas.
Colgantes
Los colgantes del “Estilo internacional del sur de México” son siem- pre pequeños ya que fueron diseñados para que los usaran tanto hom- bres como mujeres. Un colgante de la colección del Museo Británico representa un rostro humano con penacho y pendientes unidos por una falsa filigrana, de la cual cuelgan cuatro cadenas de aros planos que terminan en cascabeles de oro, característicos del estilo mixteca
28 Ixtlilxóchitl, Obras Históricas, v. I, p. 351.
29 Durán, Historia de las Indias Occidentales e Islas de Tierra Firme, v. 2, p. 301.
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(figura 13). Los cascabeles al moverse libremente producían un agra- dable sonido al chocar unos con otros, cuando el que los llevaba ca- minaba o movía la cabeza.30
Algunos colgantes y bezotes reproducían animales que tenían sig- nificado mitológico, como águilas o búhos, otros representaban a dei- dades. Un ejemplo lo encontramos en el Museo de Historia Natural de Nueva York, donde existe un cascabel representando a Xólotl con cabeza de perro.31
Como es bien sabido, el oro estaba restringido a los miembros de la élite: al tlahtoani y a los sacerdotes.
Anillos
Los motivos más comunes que se representan en los anillos son ani- males, y entre estos destacan los felinos, las águilas y las serpientes. Un bello ejemplo se conserva en la colección del Museo Británico (fi- gura 14). En dicho anillo se ve la cabeza de un puma en relieve, con un ornamento en filigrana que representa cabezas de serpientes y un diseño floral. Este es otro ejemplo de orfebrería perteneciente al “Es- tilo internacional del sur de México”.
Las fuentes escritas
Las cronistas del siglo XVI, mencionan que el oro se aplicaba a casi todas las deidades, aunque cuando se estudian las páginas de los có- dices, el oro solamente aparece en unos cuantos númenes, especial- mente los relacionados con la agricultura.
El oro se usaba principalmente en orejeras y narigueras, y tam- bién, para decorar tocados o ropa. Las formas de las narigueras y orejeras eran múltiples, y esto es importante ya que su forma cam- biaba de acuerdo con el papel que jugaba la deidad. Por ejemplo a los dioses del pulque, se les representaba con su nariguera caracterís- tica (yacameztli) en forma de luna creciente. Este tipo de nariguera tam- bién era utilizado por Tlazoltéotl y por otras deidades de la tierra y de la fertilidad. Este adorno ha sido desde hace tiempo, reconocido como símbolo lunar.32
De acuerdo con los ejemplos de oro de que disponemos, el tipo de nariguera común en los dioses agrícolas es el yacapapálotl o nari-
30 Easby, Fine metalwork in pre-Conquest Mexico, p. 36. 31 Ekholm, Ancient Mexico and Central America, p. 104. 32 Nicholson, op. cit., p. 172.
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guera de mariposa. Este tipo de nariguera aparece con frecuencia en códices prehispánicos, como el Laúd, el Borgia y otros del mismo gru- po. El códice que cuenta con más representaciones de oro es el Códice Borgia (figura 15). Algunos dioses del maíz están representados con una nariguera triangular u ondulada (figura 16).
Existen discrepancias entre la evidencia escrita y la arqueológica. En la arqueología el oro se encuentra en un contexto de guerra (en el tem- plo de Huitzilopochtli), de muerte y del inframundo, en contraste con el contexto agrícola en donde el oro no es tan significativo. Las pocas ilus- traciones de los dioses ataviados con oro que aparecen en una escena de inframundo provienen del Códice Borgia (p. 39r), donde las doce Cihua- teteo están ataviadas con orejeras y con narigueras de oro. Las Ci- huateteo eran las mujeres muertas al dar a luz a su primer hijo, quienes se equiparaban a los guerreros muertos en el campo de batalla, ambos luchaban por capturar a un individuo vivo. La evidencia arqueológica sugiere que el oro se le ofrendaba a Huitzilopochtli, dios de la guerra, y a nobles y a guerreros muertos. Huitzilopochtli, era a menudo repre- sentado en los códices como un bulto mortuorio. Existen ilustraciones en el Códice Magliabechiano (55-recto) en donde los bultos mortuorios presentan ornamentos de oro, tales como collares. (Figura 17).
Algunos cronistas también mencionan cómo el oro era usado por el tlahtoani y miembros de la élite como símbolo de distinción. Durán lo describe del siguiente modo:
Salió determinado que sólo los grandes señores pudiesen usar de bezotes de oro y de piedras preciosas y de orejeras y nariceras de oro y de pie- dras preciosas ricas, y no otros, excepto que los valientes hombres ca- pitanes y soldados de valor y estima, podían traer bezotes y orejeras y nariceras de hueso, o de palo, o de otra materia, baja y no preciosa.33
Los privilegios eran, en parte hereditarios y en parte se ganaban por el valor en la guerra. El pertenecer a la nobleza y el ser valiente en la guerra distinguían al individuo; aunque existían diferencias con- siderables entre ambos. Los objetos más finos y suntuosos, como los brazaletes de oro, los tocados de oro y plumas, y las piedras verdes se reservaban para los miembros de la nobleza (figura 18).
Tributo
El tlahtoani mexica obtenía inmensas cantidades de oro de las ciuda-
des sometidas, que se pagaban como tributo. Éste era recaudado anual- 33 Durán, op. cit., v. 2, p. 212.
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mente en forma de oro manufacturado en ornamentos como el bezote que aparece en la figura 6; o en materia prima, ya fuera en polvo, pe- pitas o pequeños lingotes. Han sobrevivido ejemplares de las matrí- culas de tributos, junto con las listas de las ciudades sometidas, los tipos de objetos requeridos y las cantidades demandadas. La Matrícu- la de Tributos y la tercera parte del Códice Mendoza especifican entre otras, el área de Oaxaca como la zona aurífera más importante.
El Códice Mendoza confirma que Coixtlahuaca era la llave del gran camino tributario del este, que iba desde el altiplano, a través del va- lle del Papaloapan y bajaba hasta el área tropical, con su gran pro- ducción de plumas de quetzal, pieles de jaguar, hule y joyas de oro.
Entre los objetos de oro que se pagaban como tributo se encuen- tran los collares. Un ejemplo de collar de oro que imita a los capara- zones de tortuga se puede ver en las colecciones de Dumbarton Oaks (No. B-103 MIG). Otros collares similares a éste fueron encontrados en la Tumba 7 de Oaxaca.34
En el Códice Kingsborough ,35 (figura 19), un documento del siglo XVI procedente del valle de México, aparece un collar también con capa- razones de tortugas y cascabeles colgando de un cordón de cuero. Éste era objeto tributario realizado por los nativos de Tepetlaoztoc para los encomenderos españoles.
El Códice Mendoza confirma que la región de Tochtepec en el Gol- fo de México, era una de las zonas más importantes de producción de tiaras de oro. Broda menciona que el festival de tlacaxipehualiztli era una fecha importante para la recaudación del tributo, hecho que añade un componente económico a este festival.36
La arqueología
Las excavaciones del Templo Mayor37 han permitido un mayor en- tendimiento del material arqueológico de los mexicas, y en este caso, el papel que jugó el oro en esta sociedad. Uno de los miem- bros del proyecto Templo Mayor, Leonardo López Luján, realizó un minucioso estudio de las 118 ofrendas descubiertas, a las cuales me referiré en lo que concierne a los metales encontrados en dichas ofrendas.38
34 Caso, El Tesoro de Monte Albán, láminas 51-52. 35 Parte 2, f. 216 recto.
36 Broda, “Tlacaxipeualiztli”
37 Matos, The Great Temple of the Aztecs.
38 López Luján, The Offerings of the Templo Mayor.
EL ORO AZTECA Y SUS CONEXIONES CON EL PODER 375
Las excavaciones arqueológicas en la capital mexica, incluyendo el proyecto Templo Mayor, no han revelado un significante número de objetos de oro. No existe ninguna ofrenda comparable a los ha- llazgos de la Tumba 7 de Monte Albán, Oaxaca. En las excavaciones realizadas en la ciudad de México, se han encontrado solamente un pequeño número de objetos de metal: anillos, orejeras, cascabeles, pulseras, algunos animales, máscaras y placas.
El proyecto Templo Mayor es uno de los pocos sitios arqueológi- cos aztecas donde la investigación ha dado como resultado una gran cantidad de información, el número de objetos de oro no es elevado, aunque contamos con la ventaja de que se encontraron dentro de con- texto. El Templo Mayor, antes de la excavación que realizó Matos y su equipo, había sido parcialmente excavado por Leopoldo Batres en 1900. Durante una excavación del sistema de alcantarillado (llevada a cabo por el hijo del presidente Porfirio Díaz), Batres, encontró una importante ofrenda al pie de la escalinata oeste del recinto del Tem- plo Mayor.
Uno de los más importantes hallazgos de Batres fue una narigue- ra en forma de mariposa, yacapapálotl, que es uno de los motivos iconográficos más distintivos de los guerreros. Este tipo de narigueras en forma de mariposa se usaba desde la época teotihuacana y lo ve- mos en las representaciones de los atlantes en Tula. El yacapapálotl (fi- gura 20) era un adorno característico de Xochiquétzal, diosa de la sensualidad, de las flores y del tejido.
Este motivo es usado con frecuencia en los códices, y como se verá posteriormente, en el códice Telleriano-Remensis (8 recto) (figura 21). Según Franco, a este adorno le faltaría la cabeza que estaría reem- plazada por la nariz del que la portara.39
Los objetos hallados por Batres en la calle de las Escalerillas fue- ron a saber: un disco de oro, una nariguera y seis discos; los cuales fueron encontrados cerca de un ídolo de piedra verde. La mariposa simboliza el parpadeo de las llamas, por lo tanto, es interesante la co- nexión entre los guerreros, el oro, el fuego y la piedra verde, la cual representa la fertilidad agrícola.
El oro en la arqueología: el contexto funerario
Los mexicas incineraban a sus nobles, depositando con sus cenizas objetos mortuorios. También se han encontrado, aunque no en gran
39 Franco, Las representaciones de las mariposas en Mesoamérica.
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cantidad, algunos objetos de oro en urnas funerarias en el Templo Mayor.
Matos menciona dos urnas funerarias encontradas debajo del piso del templo dedicado a Huitzilopochtli,40 las cuales son los objetos mexicas más antiguos encontrados en el Templo Mayor, pertenecien- tes a la segunda etapa constructiva (según Matos, corresponde a ca. 1390 d.C.). Una de las urnas funerarias es de obsidiana con tapa del mismo material sus paredes están decoradas con un cráneo humano estilizado en altorrelieve que sobresale en uno de sus lados. Dentro de esta urna se encontraba una pequeña máscara de plata con un ros- tro que parece representar a Xipe Tótec, unas orejeras en forma de serpiente de cascabel, un pequeño cascabel de oro con el glifo “ollin” (símbolo del movimiento de la tierra), así como huesos humanos in- cinerados y copal.
El cascabel estaba colocado en la parte superior, mientras que la máscara de plata se encontraba al fondo de la urna. La importancia de estos objetos es obvia, su colocación y las cenizas humanas sugie- ren que se trataba de gente importante, quizás de un sacerdote, de un tlahtoani o de algún guerrero famoso. Los cascabeles formaban parte del atuendo de los guerreros, a quienes siempre se les incinera- ba, contrastando con aquellos individuos que se ofrendaban a Tláloc, a los que se les enterraba. La ofrenda no era muy elaborada, segura- mente debido a que los mexicas eran todavía súbditos de Azcapotzalco y por lo tanto, todavía bastante pobres.
En esta ofrenda se encontró también una escultura en forma de cabeza de pato, una cabeza antropomorfa en piedra verde, orejeras de piedra verde así como 366 cuentas de este mismo material. Los az- tecas consideraban que el difunto necesitaba contar simbólicamente con un corazón en su viaje al más allá, a menudo simbolizado por una cuenta de jade; cuando el tlahtoani y los nobles morían, les colocaban un cuen- ta verde en la boca. Al jade se le asociaba con la vida. El contexto de la ofrenda está pues asociado a la fertilidad y a la vida.
Ubicación de los objetos de oro en las ofrendas del Templo Mayor
El gran número de ofrendas encontradas en el Templo Mayor suscita las siguientes preguntas: ¿cuál es el símbolo de las ofrendas y de su contenido?, y en este trabajo en particular: ¿cuál es el significado de los objetos de oro y otros metales en el Templo Mayor? Todas las
40 Matos, The Great Temple of the Aztecs, p. 110.
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ofrendas que contenían objetos de oro parecían seguir la misma dis- posición, así como los materiales y objetos que eran colocados en di- chas ofrendas. Uno de los objetivos más importantes de este trabajo es intentar descifrar el profundo simbolismo de las ofrendas que con- tenían oro en el Templo Mayor.
De las 118 ofrendas excavadas, solamente en 8 se encontró oro. Sin embargo, la mayor parte de las ofrendas parecen estar relaciona- das con Tláloc, y su contenido también están relacionados con este dios, con el agua y con la fertilidad agrícola.
Otra característica común a todas las ofrendas que contenían oro es que a este material se le encontró con cuentas de piedra verde (jade) o con turquesa. Como es bien sabido el oro y el jade eran los materiales más preciados de Mesoamérica.
Las ideas asociadas a la fertilidad agrícola y el culto a Tláloc en general, están íntimamente ligadas a una sociedad agrícola, mientras, que el culto a Huitzilopochtli, está asociado a la élite, a los gober- nantes, y a los guerreros. La base religiosa de Tláloc se relaciona con el maíz, la tierra y la fertilidad agrícola, la preocupación fundamen- tal gira en torno al mantenimiento, mientras que, el culto a Huitzilopochtli está asociado con la guerra, el tributo, la conquista y el sacrificio humano.
Tláloc también está relacionado con el pulque, de ahí su conexión con Mayahuel, diosa telúrica y del pulque, con la luna, y con las anti- guas tradiciones y civilizaciones mesoamericanas, mientras que el cul- to a Huitzilopochtli gira en torno al sol, a los nuevos comienzos, a la riqueza y al poder.
La presencia de materiales tan valiosos como el oro, el jade y la turquesa sugieren la existencia de un comercio destinado a los miem- bros de la élite. La forma de obtener el tributo iba aunado a la ex- pansión militar, encabezada por la clase gobernante. Esto se puede ver en los vestigios arqueológicos así como en la temática de los mis- mos, los cuales estaban destinados a la nobleza y a la élite. Los pocos objetos de oro que han sobrevivido representan guerreros quienes ju- gaban un papel dominante en la sociedad mexica. El oro, el jade y la turquesa servían para expresar entre otros conceptos ideas de poder y de dominio. La guerra era necesaria para obtener productos para la élite, tales como el oro; además de formar parte de la ideología y de la religión del Estado. La guerra era necesaria para capturar pri- sioneros para los sacrificios humanos. El sol para seguir en movimiento, debía ser alimentado con corazones y sangre de las víctimas del sacri- ficio, y por su parte, la misión del tlahtoani era proveerle de este ali- mento.
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El contenido de las ofrendas se colocó en el Templo Mayor (el centro simbólico del imperio mexica), lugar en donde la ideología, la política y la religión se entremezclan. Por lo tanto, no es sorprendente que cada tlahtoani construyera un Templo Mayor más grande y más impresionante que el de su predecesor, para la gloria de Huitzilopochtli y la suya propia.
El principal objetivo del ritual mexica era la lluvia y la fertilidad agrícola, y de éste, también participó el oro. La unión de los contra- rios: el día y la noche, el sol y la luna, el oro y la plata, la agricultura y la guerra, están también reflejadas en las ofrendas que contenían oro, así como la época de calor ––la época de secas–– y la época de lluvia. El oro refleja la época de calor, y se asocia con el sol, mientras que el jade, representa la época de lluvias, cuando los campos están verdes. Huitzilopochtli encabezaba la época de secas y el sol, como deidad del cielo y del día.
Los objetos de oro se han encontrado con punzones y objetos re- lacionados con el autosacrificio, por consiguiente dicho ceremonial involucraba a toda la población. Los sacrificios humanos tenían la do- ble intención de alimentar tanto al sol y a la tierra para mantener el universo en equilibrio.
ANEXO
La información del siguiente gráfico ha sido extraída de los datos so- bre la indumentaria de los dioses del libro de los informantes de Sahagún. Los dioses que se ornamentaban con orejeras de oro, son los siguientes:
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Nombre
Tezcatlipoca Quetzalcóatl Ehécatl-Quetzalcóatl
Chicomecóatl Cihuacóatl Quilaztli Yautl (Tezcatlipoca) Chántico
Xipe Tótec
Ornamento de oro
Orejeras de oro en forma de espiral Orejeras de oro en forma de espiral Lleva los curvados colgantes
de concha
epcololli
Orejeras de oro
Orejeras de oro
Orejeras de oro
Orejeras de oro
Orejeras de oro y collar de oro
Página
1992:117 1992:117 1992:117
1992:121 1992:135 1992:147 1992:149
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EL ORO AZTECA Y SUS CONEXIONES CON EL PODER 381
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