viernes, 18 de febrero de 2011

El Monstruo "Mala Men"

 
El Monstruo "Mala Men"
 
 El tema en la clase era el miedo, y la profesora empieza a preguntar:
 - Pedrito, ¿de quién tienes más miedo?
 - Del 'Coco', profesora
 - Pero Pedrito, 'el Coco' no existe, es una leyenda... no debes de tener miedo...
 -Luisita, ¿de quién tienes más miedo?
 - De los fantasmas, profesora
 - Pero Luisita, los fantasmas tampoco existen, son una leyenda, no debes de tener miedo...
 - ¿Y tú Juanito? ¿De quién tienes más miedo?
 - Del 'Mala Men', profesora (el silencio invadió el salón de clases hasta que la maestra dijo)
 - ¿Del 'Mala Men'?; nunca oí hablar de ése, ¿quién es?
 - Yo tampoco sé quién es, profesora, pero me temo que sea el ser más terrible que pueda pisar la tierra, su maldad es implacable y su legado de terror se ha esparcido por varias generaciones, ya que todas las noches mi mamá dice al final de las oraciones... ¡¡¡No nos dejes caer en la tentación y líbranos del 'Mala Men'!!!

jueves, 6 de enero de 2011

Carta Para Santa Claus


Carta para Santa Claus

Te extrañará que te escriba hoy 26 de diciembre, pero quiero aclarar ciertas cosas que me han ocurrido desde el primero de mes cuando lleno de ilusiones te hice llegar mi carta en la que te pedía me trajeras una bicicleta, un iPod, un PS3 y una patineta.
Quiero comentarte que me maté estudiando todos los días del año tanto que no sólo fui el primero en la clase, sino que también me saque puros dieses en todas las materias de la escuela; no te voy a engañar, no hubo nadie en el barrio que no se portara mejor que yo con sus papás, con sus hermanitos, con mis amigos y con los vecinos
Hacía mandados SIN COBRAR, ayudaba a los ancianos a cruzar la calle y no se presentaba algo que hacer que no lo hiciera yo por mis semejantes y sin embargo……
Mira que dejar debajo de mi árbol… un pinche trompo, una puta corneta y un jodido pinche par de calcetines, ¡QUE CAGADA!, que chingados te has creído panzón mal parido, o sea, que me has agarrado de tu pendejo todo el puto año, tan solo para salirme con una mamada así, y no conforme con esto, al maricón del hijo de mi vecino, a ese gran mierda sin educación, malcriado, desobediente, que le grita a su mamá, que no se puede entrar a su cuarto por el chingo de juguetes regados que tiene por todas partes, a el si le trajiste todo lo que te pidió.
Por todo esto solo pido que venga un huracán o algo similar que te ponga en toda tu madre, que te apañe tránsito medio pedo y que te quiten el puto trineo y te zampen al bote, ya que con un santa claus tan culero como tú, tan falso, mejor que nos cargue la chingada a todos.
Pero eso si cabrón, no dejes de venir el año que viene, porque voy a darles de pedradas a tus putos y sarnosos renos, empezando por ese pinche “Rodolfo”, que nombre tan maricón tiene.
Te los voy a espantar, para que tengas que chingarte a pie como yo cabrón, ya que la bicicleta que te pedí, era para irme a la escuela que me queda hasta casa de la chingada, y no quisiera irme sin despedirme y antes mentarte toda tu puta madre que te parió, ojalá que cuando vayas bien alto, hijo de puta, se voltee tu pinche trineo y te rompas tu madre y te des un putazo por ser tan mierda. Ojalá y te acusen de terrorista o narcotraficante, te fusilen y te den la silla eléctrica o la guillotina, para que no seas tan ojete, pinche Santa Claus culero. Pero eso sí, te advierto que el año que viene vas a saber lo que es ser un niño maldito, y un cabrón bien hecho.
Atentamente
Pepito de ahora en adelante “El Cabrón”
P.D. ah.. se me olvidada, el trompo, la corneta y los putos calcetines puedes recogerlos cuando vengas para que te los metas por el pinche culo….
C.c.p. A la Momia, Pie Grande, el Monstruo de la Laguna Verde, a Drácula y a los Reyes Magos para su pinche conocimiento y para que ejecuten rápidamente a este cabrón.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Luz y sombras en el Santuario Guadalupano de Zamora Michoacán, cerca de ...

El poema de la bici

El poema de la bici
Hoy estamos en el salón de clases. Casilda, nuestra profesora quiere que copiemos y memoricemos un poema, que es orden del director. Me extraña, porque ella no es así, siempre he dicho que me gusta cómo enseña, piensa Jorge el vampiro, entonces se llena de valor y le dice a la maestra:
—La verdad, ese poema me choca. —Yo quisiera escribir sobre mi bici; es que las batallas, los rifles y los soldados con sus uniformes grises no me gustan.
—No Jorgito, el director me encargó especialmente que lo copiaran y memorizaran. Así que todos: ¡manos a la obra!
Pasan los minutos, y más tiempo... Todos hacen lo que la maestra les indicó. Desde hace tiempo Jorge tiene adentro una vocecita que se llama “inspiración” y le dice al oído que escriba un poema sobre su bici.
El pequeño vampiro ya escribió lo que andaba por su cabeza: todo lo que pasa con su querida bicicleta roja. Dobla la hojita y la guarda con cariño, y un poco de miedo, en su cuaderno.
Ya en su casa, se pone triste porque no entiende bien a su maestra y eso que quiere el director lo enoja, pero el jugo de jitomate es bueno para sentirse menos triste; y la siesta en ataúdes con cojines y colchas de colores, también ayuda a sentirse un poco mejor.
Al otro día la profesora Casilda le anuncia que él estará a cargo de declamar el poema para el siguiente lunes frente a todos los maestros y alumnos de toda la escuela, en el festival.
Jorge se queda inmóvil, quiere hablar pero no le sale ni una sola palabra; se encoge de hombros, toma su mochila y se va cabizbajo.
¿Qué pasaría si en el festival digo mi poema en vez del que quiere el director? ¿Y si la maestra Casilda se enoja conmigo? ¿Y si me expulsan?
Decide que lo mejor es pedirles consejo a sus papás.
— Ma, ¿ya lo leíste? — ¿Cuál de los dos? — Los dos: el que está horrible y el bonito. — Mmmm, la verdad a mí me gusta el de la bicicleta. — ¿De veras mamá? ¡Yupi! ¡Ese es el mío!— ¿Y cuál tienes que recitar hijito? — Ay mami, es que tengo un problema, la maestra y el director quieren que diga frente a todos el de esos soldados, pero yo escribí el que me gustaría decir.
Austreberta está muy conmovida, en realidad el poema de la bici le parece genuino y gracioso. Piensa que sería conveniente que Jorge dijera el suyo, pero le dice que esperarán a Rodomiro para que les dé su opinión.
Rodomiro coincide con su esposa y con su hijo en que el poema de los soldados suena como a viejo, y le aconseja que muy respetuosamente pida permiso a la maestra para recitar el suyo y... que... bueno, seguro la va a convencer de que le permita hacerlo.
Llega el día y Jorge, con su uniforme limpio y bien planchado, observa desde atrás de la columna. Todos, pero todos los de la escuela están formados en el patio; nadie echa relajo y las profesoras están al lado de la fila de sus grupos. Jorge está muy nervioso, le sudan las manos y siente que se le cierra la garganta. Desesperado, busca con la mirada a la maestra Casilda, pero está lejos, muy lejos, hasta allá, mero atrás...
De pronto escucha al maestro de ceremonias:
— A continuación, el alumno de 1o C, Jorge Rojas, pasará al frente y nos deleitará con un poema.
Jorge está aterrado, sin embargo, la vocecita que trae dentro le aconseja que lo diga y que si la maestra se enoja, luego podrá explicarle todo lo que siente.
Para sorpresa de todos, comienza a recitar:
Andar en bici es alegría
Para correr como el viento ligero como cometa tengo una amiga en el patio: mi querida bicicleta
Mi bici es roja y hermosa tiene canastilla y frenos y un manubrio plateado como astro del firmamento
Andar en bici es alegría me siento feliz viajero y en todas mis travesías me acompaña Chinchero
Y por si alguien no lo sabe: quien va conmigo es mi perro, y si alguna vez me caigo... me levanto y no me quejo.
Debo confesar que un día resbalé y me salió sangre una costra en la rodilla traigo, aunque no muy grande.
Amo a mi bici, ¡me encanta! sus ruedas son como alas sé que entre más pedaleo llego más lejos que el cielo.
Ha terminado. Lo hizo. Se siente bien, pero no sabe cómo van a reaccionar los demás. Todos están en silencio. Jorge cierra los ojos y se queda de pie, el tiempo se le hace muy largo; al abrir los ojos, escucha unos murmullos que, poco a poco, se van convirtiendo en aplausos...Mira a su maestra y la ve confundida... Al acercarse a los niños de su grupo escucha cómo varios maestros felicitan a su profesora por permitir y motivar a los niños para que escriban sus propios poemas.
Casilda está complacida y él reconoce a su maestra de siempre. El director anda cerca de ahí. Jorge teme lo peor, pero el director se le acerca y le da una palmada en el hombro... Con una sonrisa entre los labios, se va a su oficina y recuerda el poema que hace muchos años había escrito sobre sus cochecitos y que no se había atrevido a decir enfrente de todos.